Han hecho el mundo un poco mejor, más positivo y más sabio

Written by Tamme on febrero 21, 2021 in Humildad and La vida and Pensamientos and Realidad with no comments.

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Algo que un francmasón espera haber logrado al final de su vida es haber hecho el un poco mejor, más positivo y más sabio. Al menos eso es lo que deduzco de las afirmaciones de un .

No, esa afirmación no figura en ninguna parte de ese formulario. Sobre todo, no literalmente. Pero se puede deducir, en mi opinión, de los rituales, símbolos y documentos (que llamamos actos).

¿Pero cómo se hace eso? ¿Cómo se puede hacer que sea un poco mejor y convertirse en una mejor persona? Esta es una pregunta que, en mi opinión personal, acompaña a todo masón a lo largo de su vida. También todos los francmasones.

En la no encontrarás «seminarios para hacerse hombre» o «instrucciones sobre altruismo». O cualquier otra instrucción elaborada, rígida en su contenido. Pero en la masonería cada uno encuentra exactamente lo que necesita en ese momento. Exactamente para lo que está preparado en este momento. Eso es lo especial de trabajar con rituales y símbolos: Ambos encajan en el contexto actual, muy personal, de cada individuo.

Y sólo con esta enseñanza personal, los símbolos y rituales individualmente efectivos, le corresponde a cada francmasón trabajar sobre sí mismo. Y en el mundo.

Para uno, esto puede significar centrarse totalmente en uno mismo. Y hacer un impacto en el mundo a través de su propio ejemplo. O centrarse en su , sus amigos, y ser la persona que quiere ser allí. Para otros masones, esto puede significar llevar sus valores a su profesión o involucrarse en obras de caridad.

Sin embargo, se espera que todos los masones transmitan lo que han aprendido, lo que han experimentado. A nuestros hijos, a nuestros amigos y vecinos, a nuestros hermanos menores. No, no como maestros o incluso desde la arrogancia de una posición exaltada. Eso contradiría una de nuestras virtudes más importantes, la moderación y la modestia. Pero siempre desde una cierta medida de . Ejemplificando lo que sabemos que es importante y correcto. Y aceptando otra regla importante: la piedra de la otra persona, su , es su piedra. No me corresponde trabajar en ella e intentar darle la forma que me gustaría. Cada uno tiene que trabajar su propia piedra, su propia personalidad. Siempre tiene bastante que hacer en él. Esto es también y especialmente cierto para mí (y para ti, por supuesto 😉

Durante muchos, muchos años, esta afirmación me ha ocupado a diario. Y me lleva a mis límites una y otra vez. Por ejemplo, cuando me sorprendo tratando de influir en alguien. Para cambiarlos. O cuando me doy cuenta de que podría haber actuado o reaccionado mejor. Que desearía haber actuado o reaccionado mejor.

Y, sin embargo, a pesar de los contratiempos, vuelve a estar ahí cada día: el deseo, el impulso de ser la mejor persona que puedo ser en ese momento y de hacer el mundo un poco mejor también hoy.

Eso es lo que me impulsa a ser y seguir siendo masón.

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